Ser de nunca.
La sonrisa más bonita que jamás vi, un alma desnudo envuelto entre sol y tierra. Efímero, ser espontáneo, me enamoró. Qué de mis gustos hablar, si eran suyos. Mi gusto era su esencia, y su delicadeza. Entre aquella seriedad y mi sonrisa, ningún puente cabría, un amor profundo nacía. Deshojado, me ha enamorado. Iluso, soñandole, tal vez ni me conoce, tal vez no me recordará, o se irá. Pero que aquí estoy, que mío sea, suyo seré diez eternidades. Que me mate con la sexuada mirada, que me excite con la suavidad de sus manos, da igual, me devoró, me destrozó. Nunca lo conocí, nunca lo olvidé. Cuentos cortos. 28-10-2015 RA.