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Mostrando las entradas de diciembre, 2015

Sueño que vivo.

Qué hombre, me ha querido tanto, ya ni sé cuando sueño, o cuando vivo. Ha querido mis defectos, ha descubierto mis caricias, sus roces han sido testigo de su amor, concedió mis peores rasgos como belleza, no sé si ha mentido, no sé si me ha querido, mis hoyuelos en la cara, mis deseos de reprimirlos, aquella forma rara de caminar, mi dolor eterno, el viejo que vive en este joven, todo lo que soy. Insisto, no sé si ha mentido, lo que entiendo es que me ha querido. Si es un sueño, no quiero despertar, en cambio, si es una realidad, espero no marchar. Testarudo e inmaduro, así voy corriendo, pero no quiero. Quiero su amor, su ternura me sigue dando vida, bonito, juguetón. A usted quiere mi ser, dedicarle este y otros más, cautivo e iluso, quiero que sea para mí. Vamos, ven. Quedemosno, seamos, tal vez. Sueño que vivo.

Usted.

Atroz, silencioso, ingenuo amor. Vengo con las rodillas peladas, soy un alma descastada. En verano olvidé, en diciembre me enamoré. Aquí estoy, enamorado de usted. Silencio inexacto, grito y relámpago, me trae atormentado, ilusionado. Impredecible, y casi irreconocible. ¿Cuándo? ¿Nosotros? Me tiene el sueño roto, mantiene mis ojos llorosos, no es tristeza, es amor, ese amor indefinible, así como su cabellera, de igual forma que la arena, preciosura de contemplar, miedos a conquistar, hoy seremos dos cuerpos, mañana uno seremos, le admiro y le deseo, le sueño y le anhelo, Intelecto despejado, amor reencarnado, sin ideales, sin lujurias, calme usted mis penumbras. Río sin rumbo, perdámosno en el mar, rocoso y despeinado, que seremos uno. 221215 Sotomayor.