Entradas

Mostrando las entradas de enero, 2015

Sentido en lo podrido.

¿Corazón roto? No, mi corazón late igual. Mi vida marcha igual. Mis deseos siguen igual. Estoy solo, estoy vacío. Estoy aquí, pensativo, pero mi corazón, sigue tentativo, esperando algo bonito. ¿Existe lo bonito? Yo creo en lo bonito. Creo en el amor,  creo en la ilusión.  No espero nada,  no anhelo nada. Pero quisiera lo bonito, quisiera sentirlo. Ya lo he vivido,  ya lo he soñado. No quisiera repetirlo, pero quisiera intentarlo. Eso, con quien lo merezca, con quien me quiera,  me quiera de veras, me quiera por hoy, y por varios más. Dispuesto estoy, dispuesto estaré, pero sin esperar; viviré. 

Vida, mi vida.

Lo he notado, frente al sol no tengo inspiración.  Sin una canción, siento temor.  Estoy adicto, adicto a la vida. Me siento sin salida, pero no quiero vida.  Me siento feliz, me siento completo.  No dependo de una persona, no dependo de un aroma.  Dejé de necesitar mensajes al despertar. Comencé a dejar de soñar.  Era claro, estaba desilusionado, Estaba defraudado.  Encima de todo, estaba la vida. De la vida me enamoraba, de la vida me ilusionaba. Entre vida me paseaba.  Existían sueños que cumplir,  Retos que completar,  y claro; amores que olvidar. Ahí estaba ese antiguo dolor. En pasado, olvidado. Enterrado y jamás resucitado. No queda necesidad de ser detestado, mucho menos humillado. Me toca seguir aquí, con miedo al sol rodeado de canciones que apagan soledad, entre medio de vidas, rodeado de muertes. Viviendo por mí, solo para mí.

Soledad en Compañía

     Es una noche relativamente fría, a esta se adjuntan varios mensajes de textos, música de fondo, o más bien opacando cualquier otro sonido, y claro; una mente en total función, con mil pensares, varios males y un poco de soledad, enamorada.     Sucede este día en el cual comienzas a desconocerte, y comienzas a salir de tu cuerpo, bueno así me siento. No es normal el vacío, no es normal la soledad, mucho menos la enfermedad. ¡Qué difícil es aplicar a tu persona lo que dices!, justo eso me sucede. No me canso de brindar fortaleza, pero soy un hipócrita, olvido como ser fuerte. Bueno, para todos lo soy, pero dentro de mí, no, y eso quien me conozca bien, es capaz de notarlo.      He crecido, lo he notado hace mucho, aunque me he negado. Ya mis escritos no son de amor, ya mis pensamientos no son de felicidad. ¿Qué más da? Me tocó caer, me tocó sufrir, me tocó vivir. Dentro de mis prioridades no está una relación y soy un poco irresponsable par...