Vida, mi vida.

Lo he notado, frente al sol no tengo inspiración. 
Sin una canción, siento temor. 
Estoy adicto, adicto a la vida.
Me siento sin salida, pero no quiero vida. 

Me siento feliz, me siento completo. 
No dependo de una persona,
no dependo de un aroma. 

Dejé de necesitar mensajes al despertar.
Comencé a dejar de soñar. 
Era claro, estaba desilusionado,
Estaba defraudado. 

Encima de todo, estaba la vida.
De la vida me enamoraba,
de la vida me ilusionaba.
Entre vida me paseaba. 

Existían sueños que cumplir, 
Retos que completar, 
y claro; amores que olvidar.
Ahí estaba ese antiguo dolor.

En pasado, olvidado.
Enterrado y jamás resucitado.
No queda necesidad de ser detestado,
mucho menos humillado.

Me toca seguir aquí, con miedo al sol
rodeado de canciones que apagan soledad,
entre medio de vidas, rodeado de muertes.
Viviendo por mí, solo para mí.

Entradas más populares de este blog

A veces

Diario de un Iluso, ii.

Verdad destructiva.