Soledad en Compañía
Es una noche relativamente fría, a esta se adjuntan varios mensajes de textos, música de fondo, o más bien opacando cualquier otro sonido, y claro; una mente en total función, con mil pensares, varios males y un poco de soledad, enamorada.
Sucede este día en el cual comienzas a desconocerte, y comienzas a salir de tu cuerpo, bueno así me siento. No es normal el vacío, no es normal la soledad, mucho menos la enfermedad. ¡Qué difícil es aplicar a tu persona lo que dices!, justo eso me sucede. No me canso de brindar fortaleza, pero soy un hipócrita, olvido como ser fuerte. Bueno, para todos lo soy, pero dentro de mí, no, y eso quien me conozca bien, es capaz de notarlo.
He crecido, lo he notado hace mucho, aunque me he negado. Ya mis escritos no son de amor, ya mis pensamientos no son de felicidad. ¿Qué más da? Me tocó caer, me tocó sufrir, me tocó vivir. Dentro de mis prioridades no está una relación y soy un poco irresponsable para eso del amor. Lo bonito se queda aquí, en los pocos poemas de amor.
¡Qué torpe eres! Has perdido todo lo que querías, y no hiciste nada por conseguirlo, le decía a mi persona. Sin embargo, ¿Debo querer algo que me hace mal? En esa situación me he encontrado. Aunque suene egoísta, aprendí a ponerme primero, y aunque suene cabrón, prefiero sufrir por mí, que sufrir por alguien. Esto lo digo, yendo por encima de mi mente, que me ruega ir corriendo tras lo que anhelaba. Pero no, no siempre se le hace caso a esa descabellada que te habla en silencio.
Tengo amigos, tengo jangueos y tengo drogas a mi alcance, todo sin mucho esfuerzo. Sobra decir que nada me llena. Recalcar que me encuentro infelizmente repleto de innecesarios. No me llena que muchas personas me quieran, de hecho; no lo necesito. Soy conforme con mis tres personas favoritas, me siento cómodo con quien no necesita mis palabras para comprender todo. Sin embargo, no le cierro las puertas a nadie, sigo teniendo conocidos, sin necesitarlos, pero llegan, se mantienen o se van. Sobra decir que mi interés muchas veces es poco y soy culpable de muchas partidas.
Desde otra perspectiva, mi personalidad es un poco desagradable, soy repugnante, a veces arrogante, en ocasiones humillante. Así son capaces de describirme, y no tengo cara para negarlo, lo soy. Lastimo sin querer, pero consciente. Hiero con toda capacidad, hago sufrir en plena relatividad.
Mi salud es mi peor rompe cabezas. Hoy me siento perfectamente, y luzco excelente. Mañana al despertar tengo que soltar un bocado de vomito ensangrentado al piso, y no logro salir de la cama. Cuando lo consigo, me dan un par de mareos, pero intento resolver solo, me lavo muy bien la cara, me aseo, y así comienza mi travesía. A veces, continúa a ser un día exitoso, en otras ocasiones, cada vez menos frecuentes, requiero otros cuidados, necesito sueros, o necesito medicamentos.
Conocí la muerte, aprendí a revivir mediante máquinas, a respirar mediante mangas y a alimentarme mediante tubos. En ocasiones vi caer mi pelo en pocos cantos, y observaba como mi estabilidad jugaba un poco. Perdí todo mi peso, y al parecer para nunca recuperarle. Me he negado a varios tratamientos, he sobrevivido a mi muerte.
Perdí el autoestima, la ansiedad se volvió mi amiga. Dentadura un tanto distorsionada, perdiendo el esmalte. El hierro por su cuenta siendo causante principal de un acné severo. Una anemia que se hace presente en unas ojeras un tanto obscuras y una piel sumamente amarillenta.
Ha pasado el tiempo, casi los años. He mejorado, me he ilusionado. De hecho, me he enamorado. Lo he intentado conseguir todo, intentando vivir cada día como si fuese uno sin fin. He sido feliz, he sido infeliz. Estoy cumpliendo mis sueños y es grato hacerlos realidad. Sin embargo, entre compañía, veo soledad. Existe soledad.
La soledad de mi mente, la soledad de mi alma. Vacíos irreemplazables, amores casi inolvidables. Personas un poco insuperables, muertes inevitables. Entre eso, y tal vez un poco más, me ha tocado vivir, con compañía, pero en soledad.
8 de enero de 2014, 1:07am
Sucede este día en el cual comienzas a desconocerte, y comienzas a salir de tu cuerpo, bueno así me siento. No es normal el vacío, no es normal la soledad, mucho menos la enfermedad. ¡Qué difícil es aplicar a tu persona lo que dices!, justo eso me sucede. No me canso de brindar fortaleza, pero soy un hipócrita, olvido como ser fuerte. Bueno, para todos lo soy, pero dentro de mí, no, y eso quien me conozca bien, es capaz de notarlo.
He crecido, lo he notado hace mucho, aunque me he negado. Ya mis escritos no son de amor, ya mis pensamientos no son de felicidad. ¿Qué más da? Me tocó caer, me tocó sufrir, me tocó vivir. Dentro de mis prioridades no está una relación y soy un poco irresponsable para eso del amor. Lo bonito se queda aquí, en los pocos poemas de amor.
¡Qué torpe eres! Has perdido todo lo que querías, y no hiciste nada por conseguirlo, le decía a mi persona. Sin embargo, ¿Debo querer algo que me hace mal? En esa situación me he encontrado. Aunque suene egoísta, aprendí a ponerme primero, y aunque suene cabrón, prefiero sufrir por mí, que sufrir por alguien. Esto lo digo, yendo por encima de mi mente, que me ruega ir corriendo tras lo que anhelaba. Pero no, no siempre se le hace caso a esa descabellada que te habla en silencio.
Tengo amigos, tengo jangueos y tengo drogas a mi alcance, todo sin mucho esfuerzo. Sobra decir que nada me llena. Recalcar que me encuentro infelizmente repleto de innecesarios. No me llena que muchas personas me quieran, de hecho; no lo necesito. Soy conforme con mis tres personas favoritas, me siento cómodo con quien no necesita mis palabras para comprender todo. Sin embargo, no le cierro las puertas a nadie, sigo teniendo conocidos, sin necesitarlos, pero llegan, se mantienen o se van. Sobra decir que mi interés muchas veces es poco y soy culpable de muchas partidas.
Desde otra perspectiva, mi personalidad es un poco desagradable, soy repugnante, a veces arrogante, en ocasiones humillante. Así son capaces de describirme, y no tengo cara para negarlo, lo soy. Lastimo sin querer, pero consciente. Hiero con toda capacidad, hago sufrir en plena relatividad.
Mi salud es mi peor rompe cabezas. Hoy me siento perfectamente, y luzco excelente. Mañana al despertar tengo que soltar un bocado de vomito ensangrentado al piso, y no logro salir de la cama. Cuando lo consigo, me dan un par de mareos, pero intento resolver solo, me lavo muy bien la cara, me aseo, y así comienza mi travesía. A veces, continúa a ser un día exitoso, en otras ocasiones, cada vez menos frecuentes, requiero otros cuidados, necesito sueros, o necesito medicamentos.
Conocí la muerte, aprendí a revivir mediante máquinas, a respirar mediante mangas y a alimentarme mediante tubos. En ocasiones vi caer mi pelo en pocos cantos, y observaba como mi estabilidad jugaba un poco. Perdí todo mi peso, y al parecer para nunca recuperarle. Me he negado a varios tratamientos, he sobrevivido a mi muerte.
Perdí el autoestima, la ansiedad se volvió mi amiga. Dentadura un tanto distorsionada, perdiendo el esmalte. El hierro por su cuenta siendo causante principal de un acné severo. Una anemia que se hace presente en unas ojeras un tanto obscuras y una piel sumamente amarillenta.
Ha pasado el tiempo, casi los años. He mejorado, me he ilusionado. De hecho, me he enamorado. Lo he intentado conseguir todo, intentando vivir cada día como si fuese uno sin fin. He sido feliz, he sido infeliz. Estoy cumpliendo mis sueños y es grato hacerlos realidad. Sin embargo, entre compañía, veo soledad. Existe soledad.
La soledad de mi mente, la soledad de mi alma. Vacíos irreemplazables, amores casi inolvidables. Personas un poco insuperables, muertes inevitables. Entre eso, y tal vez un poco más, me ha tocado vivir, con compañía, pero en soledad.
8 de enero de 2014, 1:07am