Diario de un iluso.

     Hoy, únicamente hoy siento deseos de gritar emociones lejos de metáforas y de poesía. Sencillamente quiero sentarme aquí, contarles de mí, hablar  de mis caídas, de cuán feliz soy y todo lo demás, y ¿Por qué no? Si yo escribo para complacerme, y por esta vez, también me complaceré.
     Este año a penas tiene dos meses cumplidos y he ido en un sube y baja de emociones que siento que estamos casi a mayo, bueno; esos son mis deseos, sin duda. Al comienzo de año casi daba por hecho el formular una relación seria, encima de todas las otras metas de las que hablaré entre unas líneas más. No pasó ni medio enero, cuando ya estaba seguro que eso no era lo que me correspondía, que esa persona no sería mi vida, y si no sería mi vida, no merecía tener parte de ella. Y aunque suene muy arrogante, sé que no cualquier persona podría aguantarme, y entonces, no cualquier persona podría tenerme. Le conocí, y de hecho era casi ideal. Inteligente por demás, metas claras, ni muy conservador, ni muy extrovertido, actitudes muy parecidas a las mías, ¡qué problemita!, y fuera de eso, todo un encanto... pero el encanto dura poco, muy poco ¡ja, ja! Solo seis meses duraría ese encanto. Qué más da, primero va mi felicidad que cualquier otra, y eso lo aprendí hace mucho. Decir adiós dolerá un par de días, aferrarse a un imposible duraría un par de meses, años de lágrimas...
     Por otro lado, estoy siendo feliz, inmensamente feliz, ni me lo creo. Tengo muchas razones por las cuales estarlo, pero ninguna se hace tan grande, o al menos no hace la gran felicidad que se arrastra junto a mí. A tan corta edad me estoy desenvolviendo en todas las áreas de encanto, estudio biología, estudio historia, soy partícipe de teatro en mi tiempo libre, y por otro lado, tan pronto como mañana daré por cumplido otro encanto, educar, y no educar en cualquier sitio; educar en mi universidad, el Primer Centro Docente del país, y como de mil otras formas le conocemos... ¡LA IUPI! Mis emociones no tienen límites, a pesar de que no tendré un sueldo enorme, o mil beneficios, brindaré un poco de lo que ya sé, a personas que lo necesitan, que sienten el deseo de superarse, crecer y triunfar, aunque su edad sea mayor que la de muchos de nosotros, y ¡Qué rico se siente hacer bien! Río Piedras, este humilde área, se ha convertido en mi hogar, y tanto aquí, como allá muy lejos en el campo, y en cualquier área de Puerto Rico, me sentiré grato de aportar un granito de arena y hacer bien.
     Estamos casi a mitad de semestre, el estrés es demasiado, y basta con mirar las enormes ojeras, que más que por una terrible anemia, son por falta de descanso, por muchas noches perdidas. Es un semestre lleno de retos, y si aún no crees en mi locura, comienza a creer en ella, tomé el mayor reto de todo mi bachillerato probablemente, veintiún créditos, dos laboratorios encima de ello, y fíjense, a pesar de que pierdo mucho tiempo, de algún modo lo administro y me está yendo muy bien, y como un plus, tengo tiempo para visitar mi blog, compartirles mis experiencias, dejar de mi poesía y crear mil historias más para compartir.
     Han llegado personas de distinta índole a mi vida. Algunos para quedarse, otros se han ido al instante, y qué más da, solo me necesito a mi mismo para triunfar, y tal vez un pequeño apoyo, el cual ya tengo, lo demás viene en añadidura, si se va, no dolerá. Destaco un par de personas que a pesar de su corto paso me hicieron alguna marca, como es el caso de equis, quien durante semanas me hablaba, y de hecho muy inteligente y capaz, lograba captar mi atención, y sin detalles, digo que falló, o fallamos en el intento, y es que realmente no tengo ningún particular interés de compartir en algún involucrado amoroso. Tengo a ye, con quien aunque no tengo nada amoroso que compartir, es quien es capaz de hacer mis piernas y labios temblar, sin mucho esfuerzo. Ahí veo tanto potencial y tanto de todo, sin embargo, se denomina crush, pues difícilmente surgiría algo, y menos en este momento de nuestras vidas. De este modo, le doy un stop a mi vida amorosa, soñando de vez en cuando con ye, deseando un par de besos, y a veces unas ricas conversaciones en una cama, debajo de algún árbol, o sencillamente dentro de mi carro, da igual.
     Desde otro punto de vista, tengo a mi familia, y de aquí no tengo mucho en qué abundar, pues son pocas las veces que les veo, no puedo negar cuántas emociones se juntan al saber que mi bebé, la chiquita de la casa está a punto de brincar el charco, de entrar a la hermosa y agotadora vida universitaria, más aún, que estoy siendo su guía en cada proceso, y no me canso; sinceramente no me canso de verle sonreír, de ver sus nervios, de escucharle hablar de sus sueños.
     El cansancio llega, emocional o físico, de algún modo se hace presente, es aquí cuando titubeo y no encuentro que ninguna razón sea capaz de llenar el gran espacio de felicidad que abunda en mi persona, y ¿qué digo? luego de verme, analizarme y escribirme, sé que todo esto conforma la felicidad que casi nunca muestro, pues mi mal humor se apodera de mis sonrisas, es así como doy cuenta que cada pequeño detalle, me conforma, me hace, y me lleva a donde quiero llegar. He tropezado, he fracasado, y he caído, mas sin embargo, aquí estoy; orgulloso de mi persona, sin importar que se me cae el pelo por mi salud, o que mis ojeras me hacen ver más feito de lo que me pueda considerar alguien, que al fin y al cabo, realmente ni importa, me siento hermoso tal cual soy.
     Finalmente, a ti que me has leído, cuando te sientas en un abismo, siéntate, toma tu celular, computadora, papel o lápiz, piensa en ti, piensa en cuan grande eres, y en cuan bien haces o puedes hacer, observa tus metas como puntos de pausa, y mientras llegues a ellas, consigue nuevas metas, porque de eso se trata el camino de la vida, de olvidar el conformismo, de buscar más, de hacer más, de brindar más, tú lo necesitas, tu Puerto Rico lo necesita.

Bonita tarde,
Ramón Antonio Sotomayor Torres.

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