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Mostrando las entradas de octubre, 2016

Viviendo a prisa.

     No hace mucho tiempo que me adentré al mundo de la vida a prisas. Hace mucho menos que escuché una adulta de esas que hablan sabiduría decir, "Los jóvenes que estudian y trabajan, viven a prisa, viven en el carro. Son admirables". Desde ese momento, llevo una reflexión constante de lo difícil, pero placentero que es ser joven, intentos de independiente, y todo lo demás. Han pasado más de cinco semanas en las que llevo queriendo hacer esta reflexión y no he podido, no sé si es falta de tiempo o vagancia, creo que ambas. Hablaré de mi, aunque sé que muchos más vivimos lo mismo.      Han pasado dos años y casi seis meses desde que comencé mi aventura por el gran mundo universitario. Me fui lejos de mi familia, tuve muchos retos que afrontar, y de eso ya he hablado antes. 1  No sé si se llamó suerte o merecido, pero al segundo semestre, fui contratado de instructor de tecnología, entonces, ya tendría un ingreso casi fijo a mi bolsillo, y una que otra...

Café negro.

Eran las doce de la media noche, entre silencio y soledad, una taza de café. Negro como la misma noche, exquisito como aquellas manos. Justamente un pensamiento sobre ese ser, ¿Por qué tanto le querré? ¿Será que me enamoré? Interrogantes y tertulias, rosas muertas en el camino. Ha de ser un amor amargo, mas uno casi eterno. Son poetas amándose, en silencio, en lo prohibido. Un café negro diluye el dolor del sentimiento. Ese mismo café aumenta los deseos eternos. Ni en lo sexuado he de pensar, pero jamás me deja de excitar. Han sido noches de bonito besar, serán días e infiernos que jamás olvidarán. Poetas del infierno y la infidelidad, un enamorado, dos engañados, dolores y pasiones a exiliar. [4 de octubre de 2016]