Amarrados del amor
Amor de cada sueño, hoy no está.
Madrugada. Soledad. Atadura.
Hablaré de ti, sin remedio, con astucia.
Inspiración de cada pensamiento,
sueño que me deja sin aliento,
mis pensamientos, suyos los volvió.
Intriga en describir nuestro amor,
nació a mediados de un dolor,
tomó raíces a mitad de una copa,
voló como un ave loca.
Irremediable loco que ata como nada,
incompensable, inmensurable amante,
rosas llenas de espinas,
pétalos divinos,
pero distinto, así como un asesino.
Puede que me haya matado, no lo sé.
Pensarle y escribirle,
arrogante e insoportable,
tonto y audaz,
poeta de mi vida,
sexo de mi armonía.
Rima que no existe,
amor que no muere.
A mitad de un capítulo doloroso fue que apareció,
ahora no sé si le escribo a él o les cuento de él,
sonrisa radiante cargaba, destello del sol,
reflejo del amor.
No sonaba sencillo mirar a quien robó tus sueños,
no era pensable amar a quien siempre esperaste.
No fueron días, no fueron semanas,
fueron años, fueron distantes.
No existía palabra,
no existía aliento,
hubo amores,
desilusiones,
muertes,
deleites,
todos los verbos antes de sí.
Y llega, como una flecha,
como una muerte,
como una vida,
como el deleite del este.
Quitó el rumbo de mi sol,
cambió la rutina del día.
Entre día, noche, sonrisa y caricia,
conquisto mi sonrisa,
acarició mi arrogancia,
enamoró la elegancia,
amargura que se cura.
sexo que perdura.
Hizo como aquellos que escriben
del amor, del sexo y de purezas.
Me odió una y otra vez,
me hizo creer de sus fortalezas.
Intentó ser un patán,
me enamoró.
Sus garras no tenían filos,
sus besos no tenían destino,
recorrían todo mi ser,
curaban toda mi sed.
Calmó vacíos,
calmó dolores,
sufrió en silencio,
amarró nuestro amor.
El amor se volvió libre,
el amor creció, su amor,
mi amor,
era nuestro amor.
Sustantivo de mis días,
verbo de mis noches,
besos de mis derroches,
amante sin medida,
amor de mi vida.
Nuestra historia nace y renace,
entre sábanas, entre besos,
entre caricias, entre enojos,
almas libres, amante espeluznante.
La soledad de tu amor cuando no estás,
la rudeza de tus besos al despertar,
el afán de tus abrazos al llegar,
son, ahora, que nos extrañamos,
antídotos que me matan,
venenos que me hacen gritar.
Y te quiero, tal vez te amo,
tal vez me despido,
tal vez te escribo,
otro verso,
otro sexo.