Me estoy perdiendo, carta a un ser desconocido.

     Me estoy perdiendo, en ti, que tal vez ni quieres verme perdido en tu ser. ¿Cómo evitarlo? Tal vez es tarde, tal vez podría retractar, sin embargo, me quiero arriesgar. Quiero dedicarte mil poesías, quiero que seas testigo de muchas ironías. Te veo, y siento que necesitas ser testigo de mis hazañas, te imagino abrazándome y sonriendo mientras escribo, en fin, eres mi gran película mental, el gran amor, que a punto de llegar está.
     No te he visto, no te he respirado. A penas conozco tu voz. Toques de perfección, silencios de roedor. ¿Podrías hacerme daño? Sin duda, he dejado que sepas más de mí, aún cuando pareces no saber nada. Entre líneas has conocido mis debilidades, entre mensajes has visto mis curiosidades.
     Estamos cerca, muy cerca, sin embargo, no nos vemos, no nos besamos, tampoco nos abrazamos. Tú dices que yo no quiero verte, yo digo que tu no quieres verme, ¡Qué tontos! Ambos queremos, lo sabemos. De mi parte, no siento estar listo para verte y morir de nervios, tampoco para enamorarme de tu olor, o sonreír desconsoladamente por la futura conversación.
     Me gusta el tiempo, me gusta el espacio, tal vez me odies, tal vez me quieras, pero así soy, y por ti no cambiaría, jamás. Que me aceptes tal como soy está en ti, que me rechaces también. Por tus actos, sé que me aceptaras, es grato saber de tu agrado, es encantador saber de tus encantos. El hecho de que sabes hablarme todo el día, toda la noche, y a veces mientras duermo, te hace de lo mejor, bueno, ante mis ojos. Conozco tus defectos, y parte de tu pasado, pero creo que nada me detiene, me estoy perdiendo, y me gusta perderme.
     Me encontraré en ti, tal vez en tus labios, o en tus manos, en un gran amor, o en una bonita amistad, da igual, importa poco el futuro, vale más el presente, entre miedo y ternura, podrías ser mi luna. Por lo pronto, seguiré perdiéndome, contigo, en ti, conociéndote y sintiéndome feliz, que es lo que verdaderamente interesa. Abrazos, de quien se pierde en ti, mientras tú me dejas hacerlo.

(Cartas, a una mente, que nadie conoce, ni conocerá, pues es mía, y será mía, también en cuerpo y pasión. Besos. RA.)

Entradas más populares de este blog

A veces

Diario de un Iluso, ii.

Verdad destructiva.