Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2016

Precisos.

Noche de domingo. Once con cuarenta y tres. Me siento lleno, me siento feliz. Me alejé para encontrarme, lo estoy logrando. Con un par de versos, acabaré esto. A ver, aquí voy. Veo que ya tus ojos ven a otro lugar, no me duele. Contemplo como con aquellos hablas, no hieres. Aprendí a vivir, sin ti, sin amor, y no me duele. Estoy, soy y seré, sin todo el desamor, acontece. Hoy, ahora, decido que ya no importas. Considerando las decisiones firmes, ya no dueles. A partir de muchas malas noches, hoy soy yo. La soledad dejó de doler, solo dependió de mi. Si algo a su miserable ser tendría que agradecer, la inspiración de los últimos días y de los que vendrán. Por lo pronto, mucho amor, mucha felicidad. Mucha consistencia. Besos y amor, sin rima, y sin dolor. Ramón.

Cuando el tiempo se extiende.

Entre pensares, despierto.  Consideraba que serían algunos días de dolor,  ya voy por algunas semanas, no encuentro reacción. Si bien fue poco el tiempo de felicidad, mucho más corto debería ser el despojo. No comprendo que sucede a mi ser, la perdición me  atrapa. La rutina se hace necesaria, despertar, disimular, lágrimas ocultar, sin el dolor canalizar. Por momentos me pierdo y no me observa nadie. Bueno, tal vez me sé ocultar demasiado bien.  Vivo rodeado de gente 'que me quiere', pero en estos  días ninguno es suficiente. No hay mamá, no hay papá, no existen amigos. El castigo es frecuente, hoy un deleite. Arde en la garganta, molesta en la mirada. Desiertos. Ya ni sé como pretendería quererte, si solo se me ocurre sufrirte, odiarte, maldecir cada instante de tu vida. Sin embargo, sigo aquí, te sueño, de mis sábanas no escapas, tu olor se impregna a mi dolor. Acá soy, un vacío, unos cuantos pies de sufrimiento. De am...

Sin perdón.

La madrugada me castiga. Es una noche de esas muy ruidosas. Mente atormentada, soledad acompañada. En proceso de aceptar la decadencia, continúa la maldita turbulencia.  El tiempo no lo decidió, no me ayudó. La historia se repitió, terminó. Tengo muchas lágrimas sin cesar, la vida debe continuar. Rencores a montones, dolores sin cesar. Este ruido me atormenta, no hay nada que gritar. La soledad me corta y me hala. Va doliendo mucho más que una bala. Por primera vez las lágrimas caen y recaen. No encuentro consolación, no hay perdón. Alguna vez juré ser fuerte y mentí,  ahora me corresponde estar sin ti. Busco forma de perdonarme,  ruego a los cielos un minuto para amarte. Ninguno es concedido,  el amor me ha vencido. Ahora soy nada, me resigno al vacío. Vuela lejos de mi,  sin perdón, sin adiós. Acá estaré, soñando lo que no fue.  2:55am. Tres de abril.