Sin perdón.

La madrugada me castiga.
Es una noche de esas muy ruidosas.
Mente atormentada, soledad acompañada.
En proceso de aceptar la decadencia,
continúa la maldita turbulencia. 

El tiempo no lo decidió, no me ayudó.
La historia se repitió, terminó.
Tengo muchas lágrimas sin cesar,
la vida debe continuar.

Rencores a montones, dolores sin cesar.
Este ruido me atormenta,
no hay nada que gritar.
La soledad me corta y me hala.
Va doliendo mucho más que una bala.

Por primera vez las lágrimas caen y recaen.
No encuentro consolación, no hay perdón.
Alguna vez juré ser fuerte y mentí, 
ahora me corresponde estar sin ti.

Busco forma de perdonarme, 
ruego a los cielos un minuto para amarte.
Ninguno es concedido, 
el amor me ha vencido.

Ahora soy nada, me resigno al vacío.
Vuela lejos de mi, 
sin perdón, sin adiós.
Acá estaré, soñando lo que no fue. 
2:55am. Tres de abril. 

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