Precisos.

Noche de domingo.
Once con cuarenta y tres.

Me siento lleno, me siento feliz.
Me alejé para encontrarme, lo estoy logrando.
Con un par de versos, acabaré esto.

A ver, aquí voy.
Veo que ya tus ojos ven a otro lugar, no me duele.
Contemplo como con aquellos hablas, no hieres.
Aprendí a vivir, sin ti, sin amor, y no me duele.
Estoy, soy y seré, sin todo el desamor, acontece.

Hoy, ahora, decido que ya no importas.
Considerando las decisiones firmes, ya no dueles.
A partir de muchas malas noches, hoy soy yo.
La soledad dejó de doler, solo dependió de mi.

Si algo a su miserable ser tendría que agradecer,
la inspiración de los últimos días y de los que vendrán.

Por lo pronto, mucho amor, mucha felicidad.
Mucha consistencia.

Besos y amor,
sin rima, y sin dolor.

Ramón.

Entradas más populares de este blog

A veces

Diario de un Iluso, ii.

Verdad destructiva.