Cuando el tiempo se extiende.

Entre pensares, despierto. 
Consideraba que serían algunos días de dolor, 
ya voy por algunas semanas, no encuentro reacción.
Si bien fue poco el tiempo de felicidad, mucho más
corto debería ser el despojo.

No comprendo que sucede a mi ser, la perdición me 
atrapa. La rutina se hace necesaria, despertar, disimular,
lágrimas ocultar, sin el dolor canalizar. Por momentos
me pierdo y no me observa nadie. Bueno, tal vez me
sé ocultar demasiado bien. 

Vivo rodeado de gente 'que me quiere', pero en estos 
días ninguno es suficiente. No hay mamá, no hay papá,
no existen amigos. El castigo es frecuente, hoy un deleite.
Arde en la garganta, molesta en la mirada. Desiertos.

Ya ni sé como pretendería quererte, si solo se me ocurre
sufrirte, odiarte, maldecir cada instante de tu vida. Sin
embargo, sigo aquí, te sueño, de mis sábanas no escapas,
tu olor se impregna a mi dolor. Acá soy, un vacío, unos
cuantos pies de sufrimiento. De amor inexistente.

Soy un poco más que varias mentiras. Estoy entre todo
lo que quiero continuar haciendo y de paso al vacío que 
me ha encarcelado. Este lugar es el peor de todos, aquí
no veo nada, no siento nada, la vida se resbala. Da igual
pensar en sangre que en amor. Y ahora, en cualquier hora
de una madrugada que no querré especificar, me dueles.

Es ahora cuando ya no encuentro forma de gritar. No tengo
consuelo, no siento esmero. La indiferencia me destruye, 
tú, en esencia lo haces. Tu vida, efímera y de admirar, aquí
me trajo, me dejó, me decepcionó y me fusiló. Pero aquí
me he quedado, sin aliento, sin ti, sin mi. 

Y lloro, porque no encuentro otra cosa más valiosa que hacer,
observo mis lágrimas, cristalinas, como si fuesen tu alma, pero
no son nada, son líquido producto de dolor, del dolor que 
sembraste. Miro mis ojeras y veo todo lo que me sigue doliendo.
Cuestiono, cuánto más, qué necesito hacer. Necesito huir.

Esmerado en el dolor, han pasado semanas, tal vez llegue a 
contar algunos meses. Soñaré que vivo lejos de esta realidad 
doliente. Me marcharé, de mi, o de él, pero ya no estaré.
Es tiempo, o tal vez vuelva aquí, a llorar unas líneas más. 



Entradas más populares de este blog

A veces

Diario de un Iluso, ii.

Verdad destructiva.