Monólogo.

     Sentado, en medio de todo aquello que no es naturaleza, incluido el moderno computador con que hace esto posible, se encuentra el único joven que a pesar de cada tristeza, no se ha dejado caer, hasta hoy. Hoy despertó mal, sus ánimos habrían sido inexistentes y su sonrisa el reflejo de la falsedad más grande. Han caído varias hojas, o varios bloques sobre encima de este ser débil, a pesar de todo, muy débil. No encuentra salida, bueno; ni siquiera hace el intento de salir.  Tontamente se ha dejado hundir, y como nunca antes, y de ahí surgía un monologo, extenso, resumido en pocas palabras, demasiadas lágrimas y respiraciones entre cortadas. Hablar consigo mismo sería una tarea muy difícil, pero el mejor desahogo, sin duda. Nadie podría conocerle mejor que él mismo. A él mentirle resultaría estúpido, y entonces, nada haría sentido. Con todo realismo, explotó.

     Hace dos años me liberé de un gran pesar, he aprendido a caminar sin dudar, de hecho; me siento muy capaz, sin embargo; el mismo mal vuelve a molestar. ¿Qué es ese mal? ¿Por qué te perturba? ¿A qué le temes? No le temo a la muerte, no le temo a la vida. Le temo a la enfermedad, me da pánico ese pensar. Y es que tú no eres débil, tú has luchado, tú lo has intentado, te has desbordado, y eso logros ha brindado. No, eso no lo es todo, no siempre se trata de mí, a pesar de mi gran egoísmo, tengo sentimientos, y por hoy, ese sentimiento vuela hacia un ser especial. Ese ser te ama, estará bien, y no debes temer, ocúpate de apoyarle en cada instante. ¿Cómo voy a hacer eso? Mi debilidad es mi primera faceta, y tan pronto le veo comienzo a titubear, mis piernas no se pueden controlar. Tú puedes, tal como puedes pararte y hablar en frente de la persona que te gusta, así mismo, hazlo por quien tanto amas. Ella lo necesita, el momento lo amerita. Intentaré hacerlo, sé que puedo, nunca me he rendido, esta vez no será excepción. 

     El amor, qué difícil es el amor. Tanto dolor, tanto temor. Te has convertido en un libro cerrado, pareces inerte a ese hermoso sentimiento, ¿Qué te sucede? Sucede que me han lastimado. Una y otra vez lo he intentado, y una y otra vez me han lastimado. No encuentro formas de confiar, y sé que cada persona es un mundo aparte, pero ¿Cómo creer? Si volví a creer y me volvieron a mentir. Es injusto, se me hace muy injusto. No me considero malo, a pesar de muchos defectos, creo poder brindar lo mejor de mi si me lo propongo, entonces no veo razón para que me lastimen. La vida te trae muchas pruebas, tú estás pasando varías, tu recompensa llegará, claro que sí. No eres malo, solo eres demasiado terco, a veces ni sabes perder. No eres controlador, pero tampoco te dejas controlar. Eres medio brusco en cuestión de escuchar o acariciar. De hecho, sabes lastimar sin dudar. Eres una persona brillante, tienes talento, sin embargo, no cualquiera verá eso. A veces tu cara bonita va por encima de cualquier cosa, y es entonces como verás que no recibirás valor. Entiendo, creo que a veces comienzo a darme cuenta, pero no hay forma de lidiar con eso. Me han conquistado a base de mentiras, me han ilusionado con personajes ficticios, así como mis historias o poesías. Lo sé, he observado todo, he visto como acomodan piezas acorde a tus gustos, he visto como mienten solo para obtener tu agrado. Incluso, he visto como juegan contigo sin que te des cuenta. No sé reaccionar a tiempo, a veces siento que no sé abrir los ojos ante cosas que me fascinan. Son mentiras, y debes saberlo, en ocasiones son métodos de conquista barata, ¡Qué asco!

     Me duele me conozcas tanto, es injusto sepas más que yo. Sé más de ti, porque observo con frialdad. Dentro de ti aprendí a nadar entre espinas a sonreír entre lágrimas. Me duele conocerte, me duele que me conozcas. Eres mi persona, soy mi vida. Es confuso para quien atención no presta, así de confuso como quien no entienda. Dentro de amor y dolor, comenzó una relación, relación de yo, con yo; o sea, nosotros, tú y yo, siendo yo mismo. En pequeñas conversaciones que se mantendrán escondidas, desarrollándose de maneras distintas, por hoy, las primeras dos; que reflejan mucho de mí, de nosotros y de todo lo confuso que suele ser una persona. Me encanta lo poco descifrable, por ello, complicarlo todo se convierte en un talento.  Habrá más, vendrán muchos días de inspiración. 

Abrazos a quien invierta su tiempo en mi otra vida. 
Ramón Antonio, aquel iluso de siempre. 
Siete de marzo. 
     

Entradas más populares de este blog

A veces

Diario de un Iluso, ii.

Verdad destructiva.