Entradas

La renuncia.

Alejarse siempre ha sido un trabajo de sentimientos fuertes. De pronto, te encuentras frente a una decisión aterradora, y dudas entre irte, quedarte, gritar o llorar. Sucede en muchos ámbitos; con los amigos, el amor, los lugares y hasta la familia. Un poco menos de esperar, sucede con el trabajo. La vida nos lleva por un camino de progreso, o eso creemos, y de pronto, nos encontramos entre espada y pared, y no sabemos cuándo detener un empleo, cuando ha sido suficiente. Es de entender, durante un tiempo determinado, hemos dedicado nuestro tiempo, y junto con el, nuestra vida a una compañía que nos ha empleado como recurso humano. Dependiendo de nuestra personalidad y modalidades, hacemos del trabajo nuestra vida, o simplemente lo tenemos como un pasatiempo.  Existen, o existimos, aquellos que sin darnos cuenta, giramos nuestra vida en torno al trabajo. Puede que la vida y necesidad nos obligue, sin embargo, hay un sentimiento muy profundo que hace que suceda, y satisfactori...

Lejanías.

Han pasado, por primera vez, veinticuatro otras sin usted. Desde entonces, la inercia me consume, me destruye. A su merced, todo le entregué, tal vez fallé, me precipité. Ofendidos entre sinceridad, tontos, vulnerables. Desperté con lágrimas rodeando lo que antes solía ser su cobija, añoré un beso más, una sonrisa. Pareció firme y sin piedad, no dio vuelta, no encontró remedio, no encontro valentía. Entre odio, desilusión y poca hombría, cortó, se despidió, y juró siempre me tendría. Ahora cuestiona mi rebeldía, se angustia, culpa mi lejanía, deteriora mi simpatía. La tempestad, lo nublado, lo inesperado nos ha matado. No hubo intención de morir, pero cada palabra caló hondo. Toco espinas intocables, sin entender,  destilando odio, me hizo odiado de su pensar, pero amado eterno. Corriendo buscando auxilio, buscando exilio, me ha mentido, me ha herido, y ahora, sin sentido, acabó conmigo. Dejó mi soledad, dejó mi egoísmo. Armó y desarmó mi alma, la quiso, y la...

Orgasmo de medio tiempo.

La prisa y atrocidad de estos días, me lleva únicamente a tus sonrisas. Viviendo destruido, mal herido, de a poco sin sentido, afligido. No ha sido para menos, han sido meses de largo destello. Sin espacio para reflexión, no hay momento de bifurcación. Entre injusticias, momentos indeseables, me he topado con pérdidas inigualables. A pesar del tiempo, los orgasmos y su calor, entre la razón y el corazón no hay tentación. En ocasiones la alarma resuena a las seis, la dejo pasar hasta y cuarenta, entre prisas y calores, otra vez las seis, encontrados en todo y nada. Poesías de usted, poesías de mí, un orgasmo para usted, otro para mí. Venga, que ahora seré de usted, al despertar volveré al destello. Entre sufrimientos silentes, amores vivientes, escarnios, usted y yo. Es entonces, orgasmo. A medio día sin café no me soporta. En las tardes me besa, me empuja, cuando las doce llegan, desnuda. Somos cuerpo, sexo y ternura. Sin cura al culminar, mañana toc...

Amarrados del amor

Amor de cada sueño, hoy no está. Madrugada. Soledad. Atadura. Hablaré de ti, sin remedio, con astucia. Inspiración de cada pensamiento, sueño que me deja sin aliento, mis pensamientos, suyos los volvió. Intriga en describir nuestro amor, nació a mediados de un dolor, tomó raíces a mitad de una copa, voló como un ave loca. Irremediable loco que ata como nada, incompensable, inmensurable amante, rosas llenas de espinas, pétalos divinos, pero distinto, así como un asesino. Puede que me haya matado, no lo sé. Pensarle y escribirle, arrogante e insoportable, tonto y audaz, poeta de mi vida, sexo de mi armonía. Rima que no existe, amor que no muere. A mitad de un capítulo doloroso fue que apareció, ahora no sé si le escribo a él o les cuento de él, sonrisa radiante cargaba, destello del sol, reflejo del amor. No sonaba sencillo mirar a quien robó tus sueños, no era pensable amar a quien siempre esperaste. No fueron días, no...

Viviendo a prisa.

     No hace mucho tiempo que me adentré al mundo de la vida a prisas. Hace mucho menos que escuché una adulta de esas que hablan sabiduría decir, "Los jóvenes que estudian y trabajan, viven a prisa, viven en el carro. Son admirables". Desde ese momento, llevo una reflexión constante de lo difícil, pero placentero que es ser joven, intentos de independiente, y todo lo demás. Han pasado más de cinco semanas en las que llevo queriendo hacer esta reflexión y no he podido, no sé si es falta de tiempo o vagancia, creo que ambas. Hablaré de mi, aunque sé que muchos más vivimos lo mismo.      Han pasado dos años y casi seis meses desde que comencé mi aventura por el gran mundo universitario. Me fui lejos de mi familia, tuve muchos retos que afrontar, y de eso ya he hablado antes. 1  No sé si se llamó suerte o merecido, pero al segundo semestre, fui contratado de instructor de tecnología, entonces, ya tendría un ingreso casi fijo a mi bolsillo, y una que otra...

Café negro.

Eran las doce de la media noche, entre silencio y soledad, una taza de café. Negro como la misma noche, exquisito como aquellas manos. Justamente un pensamiento sobre ese ser, ¿Por qué tanto le querré? ¿Será que me enamoré? Interrogantes y tertulias, rosas muertas en el camino. Ha de ser un amor amargo, mas uno casi eterno. Son poetas amándose, en silencio, en lo prohibido. Un café negro diluye el dolor del sentimiento. Ese mismo café aumenta los deseos eternos. Ni en lo sexuado he de pensar, pero jamás me deja de excitar. Han sido noches de bonito besar, serán días e infiernos que jamás olvidarán. Poetas del infierno y la infidelidad, un enamorado, dos engañados, dolores y pasiones a exiliar. [4 de octubre de 2016]

Amores del tiempo

Hazañas del tiempo, amores y dolores. Hace cierto tiempo me he topado con un aparente amor, o con un gran peñón. Los escritores estamos jodidos, poetas, ensayistas, periodistas, sentimos amor, creamos ilusión, escribimos, lloramos, escribimos, y he aquí cuando sentimos que hemos tenido mil amores por algunos cincuenta poemas, y otras diez cartas escondidas. Todos han sido fallidos, y ahora, una vez más, te encuentras, apendejado, frente al computador, o con papel y lápiz, una vez más, escribiéndole al amor, pensando en alguien, suspirando por unas manos gruesas o finas, pero que te revuelven hasta el dedo pequeño del pie. Está quien dedica canciones, de esos me excluyo y no pretendo ser menos pendejo, soy un romántico escondido en seriedad y dos o tres buenas repugnancias, pero no me atrevo a eso, y mucho menos si se trata de mi hombre. Es de madrugada, escucho su nuevo sencillo, concuerda con mi vida y la de este aparente amor, sin embargo, ¿cómo dedicarla? mejor ni pensarlo, eso sue...