La renuncia.
Alejarse siempre ha sido un trabajo de sentimientos fuertes. De pronto, te encuentras frente a una decisión aterradora, y dudas entre irte, quedarte, gritar o llorar. Sucede en muchos ámbitos; con los amigos, el amor, los lugares y hasta la familia. Un poco menos de esperar, sucede con el trabajo. La vida nos lleva por un camino de progreso, o eso creemos, y de pronto, nos encontramos entre espada y pared, y no sabemos cuándo detener un empleo, cuando ha sido suficiente. Es de entender, durante un tiempo determinado, hemos dedicado nuestro tiempo, y junto con el, nuestra vida a una compañía que nos ha empleado como recurso humano. Dependiendo de nuestra personalidad y modalidades, hacemos del trabajo nuestra vida, o simplemente lo tenemos como un pasatiempo. Existen, o existimos, aquellos que sin darnos cuenta, giramos nuestra vida en torno al trabajo. Puede que la vida y necesidad nos obligue, sin embargo, hay un sentimiento muy profundo que hace que suceda, y satisfactori...