Entradas

Mostrando las entradas de 2016

Amarrados del amor

Amor de cada sueño, hoy no está. Madrugada. Soledad. Atadura. Hablaré de ti, sin remedio, con astucia. Inspiración de cada pensamiento, sueño que me deja sin aliento, mis pensamientos, suyos los volvió. Intriga en describir nuestro amor, nació a mediados de un dolor, tomó raíces a mitad de una copa, voló como un ave loca. Irremediable loco que ata como nada, incompensable, inmensurable amante, rosas llenas de espinas, pétalos divinos, pero distinto, así como un asesino. Puede que me haya matado, no lo sé. Pensarle y escribirle, arrogante e insoportable, tonto y audaz, poeta de mi vida, sexo de mi armonía. Rima que no existe, amor que no muere. A mitad de un capítulo doloroso fue que apareció, ahora no sé si le escribo a él o les cuento de él, sonrisa radiante cargaba, destello del sol, reflejo del amor. No sonaba sencillo mirar a quien robó tus sueños, no era pensable amar a quien siempre esperaste. No fueron días, no...

Viviendo a prisa.

     No hace mucho tiempo que me adentré al mundo de la vida a prisas. Hace mucho menos que escuché una adulta de esas que hablan sabiduría decir, "Los jóvenes que estudian y trabajan, viven a prisa, viven en el carro. Son admirables". Desde ese momento, llevo una reflexión constante de lo difícil, pero placentero que es ser joven, intentos de independiente, y todo lo demás. Han pasado más de cinco semanas en las que llevo queriendo hacer esta reflexión y no he podido, no sé si es falta de tiempo o vagancia, creo que ambas. Hablaré de mi, aunque sé que muchos más vivimos lo mismo.      Han pasado dos años y casi seis meses desde que comencé mi aventura por el gran mundo universitario. Me fui lejos de mi familia, tuve muchos retos que afrontar, y de eso ya he hablado antes. 1  No sé si se llamó suerte o merecido, pero al segundo semestre, fui contratado de instructor de tecnología, entonces, ya tendría un ingreso casi fijo a mi bolsillo, y una que otra...

Café negro.

Eran las doce de la media noche, entre silencio y soledad, una taza de café. Negro como la misma noche, exquisito como aquellas manos. Justamente un pensamiento sobre ese ser, ¿Por qué tanto le querré? ¿Será que me enamoré? Interrogantes y tertulias, rosas muertas en el camino. Ha de ser un amor amargo, mas uno casi eterno. Son poetas amándose, en silencio, en lo prohibido. Un café negro diluye el dolor del sentimiento. Ese mismo café aumenta los deseos eternos. Ni en lo sexuado he de pensar, pero jamás me deja de excitar. Han sido noches de bonito besar, serán días e infiernos que jamás olvidarán. Poetas del infierno y la infidelidad, un enamorado, dos engañados, dolores y pasiones a exiliar. [4 de octubre de 2016]

Amores del tiempo

Hazañas del tiempo, amores y dolores. Hace cierto tiempo me he topado con un aparente amor, o con un gran peñón. Los escritores estamos jodidos, poetas, ensayistas, periodistas, sentimos amor, creamos ilusión, escribimos, lloramos, escribimos, y he aquí cuando sentimos que hemos tenido mil amores por algunos cincuenta poemas, y otras diez cartas escondidas. Todos han sido fallidos, y ahora, una vez más, te encuentras, apendejado, frente al computador, o con papel y lápiz, una vez más, escribiéndole al amor, pensando en alguien, suspirando por unas manos gruesas o finas, pero que te revuelven hasta el dedo pequeño del pie. Está quien dedica canciones, de esos me excluyo y no pretendo ser menos pendejo, soy un romántico escondido en seriedad y dos o tres buenas repugnancias, pero no me atrevo a eso, y mucho menos si se trata de mi hombre. Es de madrugada, escucho su nuevo sencillo, concuerda con mi vida y la de este aparente amor, sin embargo, ¿cómo dedicarla? mejor ni pensarlo, eso sue...

Las once.

Amor, el reloj marca las once. Tiempo de reproche, momento de desabroche, espacio y estante. Vinimos a morir, vinimos a huir, prenda inigualable, sueños y escante. Mirada y tentación, beso desgarrador, amor, usted es pasión. mi narración, su elocución. Andaba vestido de sexo, rencoroso y amoroso, me encontró en sueño, fui su orgasmo. Le llamaba amor, era temor. Flor de primavera, apremiante, excitante. Encontré amor en donde no imaginé. Me besó donde siempre soñé. Y ahora, disfrazados de reproche, nos desnudamos, nos amamos, nos soñamos, nos olvidamos. En busca de ninguno, somos uno, somos amor, somos oxígeno, alucinamos. Tres de junio.

Amante

Compañero de estos días, poseedor de ironías: Tonto y medio torpe, encantador y sin nombre. Te contaré: te he soñado últimamente, he pensado que podemos ser algo. Como explicarlo, hace un mes paseas mis ilusiones, tal vez no te imaginas en ellas, tal vez pensares. No te he idealizado, no te he manipulado, te estoy aceptando, te estoy amando. Te persigo, pues entre multitudes, excelso eres. Amigo de mis noches encantadoras, ¿Qué tienes? Responderé. Tienes lo maravilloso que nunca he soñado pero he conocido. Eres, eso que tal vez nunca he mirado, pero que me encanta. Amante, eres dueño de mis pensamientos, eres dueño de mis tentaciones. No te he pensado entre mis sabanas blancas, pero me he derrumbado entre tus brazos. Cada instante que mis pensamientos escalan tu cerebro, sueño con muchos momentos. Te pienso, amante, amigo, desconocido y quizá prohibido. Me he perdido, han sido algunas semanas, han sido muchas horas, estás y estoy. De paso a quererte voy, de paso a...

A mis amigos soñadores.

Hace más de un mes me ausento por aquí, parece que he dejado de sufrir, y de paso la inspiración a escribir. Llevo más de doce horas despierto, y durante todo el acontecer de un día poco ajetreado de verano, mi mente ha estado tentada escribirle a mis amigos soñadores, o a mi. No sé que saldrá, me disculpo, solo he pensado en esto todo el día, me he sentido incompleto, y lo necesito. Un abrazo a su decepción. Por nosotros, que soñamos infinitamente y vivimos de sueños, anhelamos que la realidad sea sueños, y un poco más cuando nos va mal. Aunque bueno, a eso bien le llamaríamos pesadilla. No vengo aquí a hablar de pesadillas igualmente, vengo a compartir con ustedes lo bonito que vemos la vida los que soñamos. Hace mucho soñaba, por ejemplo, con estudiar en donde estudio hoy. Sin hacer que esto sea un diario, confieso de inmediato, ha sido uno de mis mejores sueños realizados. Hace unos días terminé un semestre más, tal vez el más fuerte de todos, sí, ya he dicho esto antes, per...

Precisos.

Noche de domingo. Once con cuarenta y tres. Me siento lleno, me siento feliz. Me alejé para encontrarme, lo estoy logrando. Con un par de versos, acabaré esto. A ver, aquí voy. Veo que ya tus ojos ven a otro lugar, no me duele. Contemplo como con aquellos hablas, no hieres. Aprendí a vivir, sin ti, sin amor, y no me duele. Estoy, soy y seré, sin todo el desamor, acontece. Hoy, ahora, decido que ya no importas. Considerando las decisiones firmes, ya no dueles. A partir de muchas malas noches, hoy soy yo. La soledad dejó de doler, solo dependió de mi. Si algo a su miserable ser tendría que agradecer, la inspiración de los últimos días y de los que vendrán. Por lo pronto, mucho amor, mucha felicidad. Mucha consistencia. Besos y amor, sin rima, y sin dolor. Ramón.

Cuando el tiempo se extiende.

Entre pensares, despierto.  Consideraba que serían algunos días de dolor,  ya voy por algunas semanas, no encuentro reacción. Si bien fue poco el tiempo de felicidad, mucho más corto debería ser el despojo. No comprendo que sucede a mi ser, la perdición me  atrapa. La rutina se hace necesaria, despertar, disimular, lágrimas ocultar, sin el dolor canalizar. Por momentos me pierdo y no me observa nadie. Bueno, tal vez me sé ocultar demasiado bien.  Vivo rodeado de gente 'que me quiere', pero en estos  días ninguno es suficiente. No hay mamá, no hay papá, no existen amigos. El castigo es frecuente, hoy un deleite. Arde en la garganta, molesta en la mirada. Desiertos. Ya ni sé como pretendería quererte, si solo se me ocurre sufrirte, odiarte, maldecir cada instante de tu vida. Sin embargo, sigo aquí, te sueño, de mis sábanas no escapas, tu olor se impregna a mi dolor. Acá soy, un vacío, unos cuantos pies de sufrimiento. De am...

Sin perdón.

La madrugada me castiga. Es una noche de esas muy ruidosas. Mente atormentada, soledad acompañada. En proceso de aceptar la decadencia, continúa la maldita turbulencia.  El tiempo no lo decidió, no me ayudó. La historia se repitió, terminó. Tengo muchas lágrimas sin cesar, la vida debe continuar. Rencores a montones, dolores sin cesar. Este ruido me atormenta, no hay nada que gritar. La soledad me corta y me hala. Va doliendo mucho más que una bala. Por primera vez las lágrimas caen y recaen. No encuentro consolación, no hay perdón. Alguna vez juré ser fuerte y mentí,  ahora me corresponde estar sin ti. Busco forma de perdonarme,  ruego a los cielos un minuto para amarte. Ninguno es concedido,  el amor me ha vencido. Ahora soy nada, me resigno al vacío. Vuela lejos de mi,  sin perdón, sin adiós. Acá estaré, soñando lo que no fue.  2:55am. Tres de abril. 

Mal herido.

Es de noche, el invierno acabó. Bajo el calor del trópico, este silencio caótico, cómo decirlo, comienzo a dudarlo. Extrañar, o sufrirte, inerte. Caballero,me ilusioné. Sí, me enamoré. No me queda palabra, no existe mañana. Somos dos, aunque solo estoy yo. Qué de ti, quien sabrá. Me extrañará o me amará, me odiará, me destruirá. Posibilidades a montones, pensamientos sin cesar. Deseos de gritar, comienzo a delirar. Te necesito, acéptalo, nos equivocamos, compréndelo. Un amor no merece terminar, lo genuino debemos conservar. Ideales, en nuestras mentes. Distintos, completamente. Únicos, mi deseo, su sonrisa. Y ahora, qué hago con la brisa. Llévatela, pero regresa. Aquí te quiero, aquí te espero. Te necesito, te anhelo. Han sido días de agonía, no sé cuanto más aguantaría. A ti, que precisamente no leerás, o que seguramente ni me piensas ni me extrañas, por ti y para ti, mi poesía, mi vida, mi agonía.  21032016.

Infeliz

Juego de azar, vida que he de andar. Entre caminos y pensamientos descubrí, la felicidad es inexistente, Soñé, viví de ilusiones, cree caprichos, fui infeliz.   Finalizado este capricho coseché otros, y así, teniendo una rutina de imbécil. No soy nada, lo tengo todo sin poder ser nada. Vacío, inmensamente vacío, ser superficial, sin igual, sin estima. Descastado y solo, infeliz. Felicidad a medias y felicidad de ratos, cosa de locos. Y ojalá fuese más loco, pues entre más loco más feliz, pero por lo pronto muy infeliz. Soñando y cumpliendo, para qué, para nada, para otros, para míseros, para desencantos. Moribundo, haciendo apnea, ventilando deseos, sin vivir. Respira, no ejecuta, mata. Juventud, decadencia de totalidad, inerte a cualquier sentir. Inútil. Caminante sin huellas, volador sin alas, extremista y sin anhelos, joven sin pañuelos. Sí, la vida, insignificante, entre lágrimas, odio eterno, dolor que se hace denso. Sangraré por dolor, sin temo...

Tres.

Jugando a buscar la muerte, he pasado días, he pasado horas. Conocí la muerte varias veces, esta vez parece distinta, sigue siendo muerte. El exilio se avecina.  Sin refugio, sin querer ver salida, testarudo, me estoy fijando. La condena será precisa: ruptura. Dice la historia que son tres, insisto yo que somos dos, yo solo veo otros dos ojos, quiero descubrir, aquellas manos, aquellos labios. Me golpea la realidad, existe otro par de ojos, existe un amor, vas sobrando, gritaban. Volverá la muerte. Conciso y preciso, soy yo quien está demás. Mi ser es quien no renunciará. Digamos, moriré. Ellos se quieren, sus manos me abrazan, ellos coinciden, sus besos me aclaman, ellos dicen, yo siento. Somos tres, yo veo dos, alguien tiene que salir, morir es opción, perder un amor, maldito dolor. Nacimos a morir, yo moriré por ti, siendo luna, siendo soledad, siendo tu amor, siendo mi dolor. Muer...

Amor, o lo que sea...

Poco, o casi nunca, soy un ser de divagar en la incertidumbre. Es por eso que, o voy encima contra todo o me retiro, como si nada. He sido capaz de destruir muchos sentimientos, por capricho, o tal vez por orgullo, ni dudarlo. Lo he pagado con intereses, me tocó el rechazo, viví el olvido. Entre amistades y amores sin interés, la soledad me visitó. Comentaba que estaba pagando, que ni la bonita sonrisa, y, mucho menos una cabellera excelente impedirían el castigo. Así sucedió, incluso, de aquél físico, del cual ya casi ni recuerdo queda, nada quedó. Cambió, a frío y feo. Desamparado, jovencillo. El tiempo transcurrió sin cesar, así como el agua por el mar, sin recuperarse, le ha tocado enfrentar, un amor que ni es real. Último castigo, o tal vez eso parece. Hay que mentir, sonríe y se nota, a quien le conozca, que sigue infeliz. No consigue confianza, claramente no la hay. Es un ser vacío, y una poca cosa no podría llenarle. Se siente entre juegos, se siente amor. Rara...